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Cornelia, prototipo de la madre-matrona romana.
Mujer culta y de carácter fuerte, Cornelia fue todo un modelo de matrona romana. Hija de Publio Cornelio Escipión el Africano y de Emilia Tercia, y esposa de Tiberio Sempronio Graco, se dice que tras enviudar rechazó casarse con el rey de Egipto para dedicarse por entero a la educación de sus hijos.

«Cornelia y sus hijos», óleo de Philipp Friedrich Hetsch 1758-1838 (Staatsgalerie, Stuttgart).

Continuó ocupándose de los asuntos militares de su marido y fue alabada por su devoción en la educación de sus hijos.

A través de ellos (Tiberio y Cayo Graco) tuvo una gran influencia en la vida política de su época e incluso se la involucró en el asesinato de Escipión Emiliano por oponerse a Tiberio Graco.

Asumió el asesinato de sus dos hijos adultos con fortaleza, y continuó recibiendo a invitados extranjeros y cultivados en su casa de Miseno. Se educó a sí misma y sus cartas fueron publicadas.

Creo que las intrigas son inherentes a la política. La política es poder, éste trae competitividad y ésta, a su vez, las intrigas y otras maldades. Los casos de Cornelia y Livia no son exactamente iguales. De lo que no me cabe la menor duda es de que si estas mujeres hubieran tenido derechos civiles, probablemente habrían seguido el cursus honorum y habrían acabado como cónsules o cualquier otro cargo importante.

Cornelia era un ejemplo de gran cultura y de virtus romana. Livia pertenece a otro momento histórico de Roma. No era tan culta como Cornelia, pero poseía gran intuición y ambición , por lo que Augusto le permitió gobernar con él. Aunque pudo haber estado detrás de algunos envenenamientos en su familia, no podemos dejarnos llevar por cómo la describe Robert Graves en su novela Yo, Claudio.